PASEO DE LAS ESCULTURAS

VÍCTOR GUTIÉRREZ
Así, vemos que entre lo real y lo ideal La Giganta se apropia del ideal femenino del Quijote y se incorpora a este Corredor de las esculturas, que continúa por la calle Manuel Doblado, con la pieza de Don Quijote, ubicada justo afuera del MIQ. La escultura Quijote, con la que sigue este Corredor de las esculturas, fue realizada en 1992 por Víctor Gutiérrez Guerra, afamado pintor, escultor, arquitecto y ceramista, nacido en la Ciudad de México el 9 de noviembre de 1950. Es heredero de la experiencia y fama de una familia de escultores y talladores en piedra que desde fines del siglo XIX ha realizado importantes monumentos en diversas localidades de la República Mexicana.


Don Quijote, Víctor Gutiérrez

Ha esculpido en piedra y mármol, y fundido en bronce desde hace 23 años, para crear más de 2000 obras públicas y otras más de caballete; las cuales han sido admiradas en galerías de Estados Unidos, Irlanda, Holanda, Francia, China, Puerto Rico, Colombia y El Salvador, entre otros países. Sus temas son heroicos o decorativos. En la República Mexicana surgen sus figuras como complemento indispensable del paisaje urbano, haciéndose presente en todo el territorio con esculturas de personajes históricos, destacados monumentos, así como piezas decorativas en fuentes y parques. Imágenes religiosas como el gigantesco Cristo de 33 metros de altura en el Estado de México y la de Nuestra Señora de Los Ángeles, en Dublín, Irlanda. Sus esculturas femeninas están incluidas en el acervo cultural de México, pues nos muestran en sus trajes y tocados la historia de sus pueblos y las leyendas que agitan sus vidas; diosas altivas o mansamente quietas, señoras siempre de la tierra, senos en plenitud y vientres fecundos.

Si bien el paisaje urbano de Guanajuato no se puede separar de su gigantesco Quijote que cabalga en compañía de su fiel escudero (a un costado del Teatro Cervantes), es ahora con esta pieza que alimentamos nuestro paisaje. Es una pieza que ha sido icónica y representativa para nuestro museo desde su llegada en 1992. Su postura hierática hace énfasis sobre la gallardía del personaje, su gesto de oratoria nos presenta al caballero lleno de sabiduría dispuesto a dar consejos, sus ropas de caballero están incompletas y sobrepuestas en las ropas de uso cotidiano, símbolo de esta frontera entre la locura del Quijote y la brillantez humana del cuerdo Quijano.

Esta escultura, muestra de academicismo del maestro Gutiérrez, está cargada de un figurativismo estupendo en el manejo del cuerpo, y presenta una admirable mímesis con la descripción que hace el propio Cervantes de este personaje, el realismo de su expresividad nos hace casi escuchar su voz, elementos todos que presentan un juego interesante con la escultura de Cervantes que ya existía previamente en la plaza y los ángeles que ahora resignifican el paisaje de esta calle. Estos ángeles recalcan lo sagrado del espacio, pues se encuentran en el atrio de la Iglesia y ex Convento de San Francisco, construido en 1728 por los frailes franciscanos. Así, en este punto se funden la modernidad de estas esculturas con el estilo barroco de la iglesia.

JOSÉ SACAL
Al lado izquierdo de la fachada de la iglesia se encuentra la pieza Ángel-Quijote, realizada en 2005 por José Sacal. Este escultor nació en Cuernavaca, Morelos, en 1940, iniciando sus estudios en el Instituto Nacional de Bellas Artes de la misma ciudad, posteriormente continuó estudiando en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, en el Antiguo Molino de Santo Domingo y en el Taller de Enrique Altamirano.


Ángel, José Sacal

La obra de este escultor se caracteriza por tener un talento especial para renovar los medios expresivos agrandando los recursos plásticos. Suele investigar a fondo los elementos materiales y propone con ello nuevas aplicaciones que dan pauta a una expresividad visual novedosa. Sus propuestas llevan a un encuentro entre la meditación y el impacto, con lo que asombra al espectador, llevándolo de un golpe a la aventura de la aparición de un cúmulo de sentimientos, que sólo el arte visual puede encausar en una sola mirada. Ángel-Quijote es una escultura en bronce que mide 2.30 metros de alto, de figura humana, con proporciones alargadas y cortes angulosos en sus formas, cuyo equilibrio parece desafiar a la gravedad, el cual se rompe en sus largas piernas que apenas se sostienen por las puntas de los pies, mientras que el tronco se contorsiona en un rudo y doloroso movimiento que desprende el costillar de la cintura, acentuando el impacto con dos pesadas alas formadas por afilados prismas triangulares: una emerge de la espalda de la escultura; mientras que la otra, en afilada punta, perfora la espalda y abre en dos el pecho.

Esta escultura bien puede representar una lucha entre la corporeidad y la espiritualidad, en donde la escena del ser angelical y los ideales quijotescos del bien y la justicia se ven quebrantados en la materialidad física, ante su propia esencia el cuerpo se ve una y otra vez derribado ante los embates y la lucha física contra los enemigos; mientras que el espíritu se levanta ante el cuerpo herido para seguir en esta quijotesca hazaña del caballero que arremete tras las utopías cervantinas.

LEONARDO NIEMAN
El segundo de estos ángeles que franquean el Templo de San Francisco fue realizado por Leonardo Nierman, escultor mexicano nacido en 1932, que ha sido inscrito dentro de la escuela del expresionismo mágico y calificado como "el creador de arte abstracto –más abstracto– de la tierra" por la reconocida Asociación de Galerías Hermanos Pickford-Perkins, de San Francisco, California. Este artista ha recibido un gran número de premios y distinciones en instituciones de todo el mundo por su quehacer en la plástica. Ha sido merecedor de varias medallas de oro y plata de Bellas Artes, y fue nombrado miembro vitalicio de la Real Sociedad de Artes y Patrono de la Academia de San Martín de los Campos, en Londres. Es doctor honoris causa por la Universidad de Concordia, Irvine, California. Además, la alcaldía de la ciudad de Chicago decretó el 19 de diciembre como el día de Leonardo Nierman.


Ángel, Leonardo Nierman

Más allá de reconocimientos y títulos, Leonardo Nierman dice que lo que crea es tan sólo una manera de plasmar sentimientos, emociones, delirios, quizá meditaciones. Algo que inventó justamente para no pensar. Para elevarse por el viento. Para hacer introspección.

La formación inicial de este artista fue en la música, actividad a la que dedicó 20 años de su vida, y de la que se retiró al encontrar que no era para lo que en realidad tenía talento; para nuestra suerte, encontró consuelo en la pintura y comenzó a crear, pues según nos comenta: "La música y la pintura se parecen mucho. Ambas tienen tonalidades, ritmo, espacios de gran intensidad y espacios de relajación".

Las obras de Leonardo Nierman se encuentran en Europa, Asia, Oceanía y América, decorando con sus esculturas las plazas de muchas ciudades del mundo. Para él:

"La meta de todo artista es compartir sus
hallazgos, errores y aciertos con el mayor
número de seres humanos posible, a partir
de obras que son ventanas de la realidad
en las que el espectador puede reconocer el
milagro de haber nacido (…) El espectador es
el mismo hombre que puede disfrutar morder
un durazno o contemplar un atardecer; no
se necesitan académicos para disfrutar la
forma de una nube que tiene el sol detrás ni
se requiere ir al Conservatorio para disfrutar el
canto de las aves".(5)

Así, lo que espera Nierman es el disfrute de sus piezas más que el complejo discurso académico sobre las mismas.

En este Corredor de las esculturas el maestro Nierman tiene una presencia doble, pues en él se ha incluido la pieza Quijote 2000, con la que ya contaba el museo; y la pieza Ángel, que el mismo autor donó para este proyecto. En ambas esculturas, realizadas en acero inoxidable, sobresalen el movimiento, el dinamismo y el equilibrio que el maestro da al acero, con un acabado de espejo que da vida y textura al metal.

La escultura titulada Ángel, ubicada a la derecha de la fachada de la Iglesia de San Francisco, con una altura de 2.30 metros, materializa el misticismo del espacio. Con su pieza, lo sagrado y lo artístico se unen en un ligero y fresco movimiento que asciende de manera vertical. El tronco central de la pieza se abre en tres alas que se extienden en diversas direcciones, lo cual da mayor dinamismo. El movimiento se recalca con ligeras estructuras que con sus distintos brillos crean un aura en torno al cuerpo principal.

(5) Conferencia dada por Leonardo Nierman en la inauguración de la exposición "Un instante, un sueño" el 31 de octubre de 2005 en el Centro Regional de Cultura Joaquín Arcadio Pagaza, en el municipio de Valle de Bravo del Estado de México. Fuente: Toluca portal cultural, deporte en Toluca, Metepec, D. F., Estado de México.

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